“Se hacia tarde y comenzaba a transpirar, caminada de aquí para allá, de un lado a otro, ya la mente nublada no se hacia el animo de pensar, de entender o comprender lo que en ese momento sucedía. Pasaban los minutos y sin embargo para mí eran horas, eternas horas de larga espera, no sabia si reír o llorar; un momento me detuve, quieta casi sin respirar, no podía comprender con claridad lo que mis ojos presenciaban, y ahí estaba, tirado en el suelo, sin consuelo alguno, ya sin historia, lo habían abandonado; quien podría imaginar que tal evento ocurriría allí, es un poco inesperado, mas bien en un lugar como ese no pasan esas cosas; ¿Qué pasaría si un día de estos yo me paro sobre un semáforo y me dejo caer, así como así no mas sobre la luz roja?, nadie podría comprenderlo, pues bien, es como lo mismo que me paso a mi en este lugar, ¿que raro no?; seguían corriendo los minutos y yo aun no entendía nada, pensaba, y si las mañanas fueran noche, y las noches mañana, ¿Dónde estaría yo ahora?, es como complicado contar los días y las hora y los minutos y el tiempo!, es mucha cosa; yo se que lo único que me falta es que me lleve un marciano, si ya este mundo esta patas arriba! O abajo?. Arrugado, sin que nadie se percatara del contenido, aquella maravilla seguía deslumbrándome, su color, su forma tan extraña, ese aroma que expelía de aquel objeto tan extraordinario, me mantuve lejos, durante algún rato me mantuve distante tratando de descifrarlo, es que, ¿Cómo puedes descifrar algo que no existe?, eso me dijo alguien que quedo pasmado por mi manera de observar “nada” dijo él. Señorita! Está verde! Me gritaba el tipo, y yo, seguía ahí, según yo en mi pleno estado de conciencia. Es que como era posible! Sentía lluvia! Calor! ¿Y llovía? Mis manos goteaban, una más rápido que otra, era por el reloj, miro la hora, las 04:20.”